domingo, 21 de febrero de 2010

A Jordán

A nuestro nuevo amigo Jordán, presidente del Conceyu de la Mocedá de Xixón:

Querido Jordán, el otro día decidiste salir en prensa para dar tu toque de autor a la libertad de expresión. Como buen demócrata que eres opinaste, pues es tu derecho, y decidiste soltarte la melena para decir que en la universidad no deberían tener cabida los actos políticos, a lo que yo te pregunto: ¿en qué lugar mejor? ¿quizá en alguno de los fríos sótanos donde se reune la disidencia cubana? Seguro que allí las palabras retumban y se aprecia mucho mejor el calor humano, pues es literalmente calor humano, sin occidentales estufas ni lujos burgueses heredados del amigo yankee.
Estarás conmigo en que indicar dónde se puede debatir de política debería provocar, al menos, pudor en quien tiene tan estrechas relaciones con la hija de un dictador como Fidel Castro. Pero supongo que, en el entorno donde te mueves, criticar una conferencia política por el mero hecho de ser en las aulas de nuestra universidad es algo de suspicacia en un político joven como tú; tan joven que ni recuerda aquellos años mozos en los que López Aguilar iba a hacer mítines a la facultad de derecho. Sin embargo, creo que ese olvido no es por tu juventud (pues dicho mitin fue hace un año y yo, que soy aún más joven, lo recuerdo) sino por una preocupante e involuntaria memoria selectiva. ¿No es así, querido Jordán? Porque de lo contrario quizá cabría pensar en un doble rasero por parte del CMX a la hora de emitir sus opiniones. Pero sabes que yo creo en tu innata imparcialidad.
Aún así yo te digo, querido Jordán, no te preocupes por los fascistas como nosotros a los que se les ocurre organizar una conferencia de un ex-presidente de gobierno. ¡Claro que no! Tú preocúpate por preparar la transferencia corriente a la familia Castro, no ocurra que se vaya al garete ese paraíso de las libertades, y para tí vacacional, que es la vieja y maltratada Cuba.

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