domingo, 19 de septiembre de 2010

To' pa'l pueblu

Hoy, La Nueva España publica que un 80% de los funcionarios que intervienen en la adjudicación de contratos del Principado han sido nombrados "a dedo". Toda una revelación que poco sorprende. Menos aún cuando has abierto los ojos ante este socialismo elitista, de "lobbys" empresariales y desigualdad de oportunidades.

Porque Asturias no es una región donde cada uno vale por sus cualidades o méritos. Estamos gobernados por un poder que, tras una democracia entera en la poltrona, debe tantos favores como ha recibido y esto, amigos míos, se paga caro. Pero, una vez más, el precio no va a ser abonado por nuestros dirigentes, sino por todos los asturianos que con nuestro dinero contribuimos a sufragar los costes de mantenimiento de un Gobierno en ruinas.

Debemos también los jóvenes pensar muy detenidamente en esto. No se trata sólo de un problema para los más adultos, sino que es una manera de gobernar que hipoteca nuestras posibilidades de futuro. Así, nunca podremos opositar sin sentir que "el hijo de..." tiene una prioridad dada por el apellido. Ni podremos crear una empresa sin padrinos que nos ayuden en la Administración.De nuevo, este socialismo encorsetado tiende a repetir las más rancias costumbres de la época felipista. Es decir, o con el poder o contra el poder.

No nos debería de extrañar que, si hoy hay que rendir pleitesía por un contrato público, no salgan mañana Areces o Fernández (alias Pimpinela) gritando "To' pa'l pueblu" mientras expropian a aquellos empresarios que nunca fueron serviles. Alfonso Guerra debe estar orgulloso.

lunes, 21 de junio de 2010

La hora de los jóvenes

Después de mucho tiempo, demasiado diría yo, voy a volver a engancharme a mi blog. Y creo que la mejor manera de volver, porque hay muchas y no todas son iguales, es dando forma a unas reflexiones que llevan tiempo ocupando mi cabeza: ¿por qué se está comprometiendo el futuro de los jóvenes? ¿por qué debemos de hablar mucho más en el mundo de los adultos? ¿Por qué debemos de protestar y alzar la voz?

El otro día, en el congreso de Nuevas Generaciones de Gijón, dije en mi informe de gestión que la preocupación de los jóvenes no era cuánto dinero regalábamos a la dictadura cubana, ni cuántos conciertos anti-sistema organizábamos en nuestra ciudad. Sino que, las verdaderas preocupaciones de nuestra generación, son estudiar, acabar la carrera y encontrar un trabajo digno. Preocupaciones, cómo no, desatendidas en todo momento por los gobiernos local, autonómico y nacional. Sin embargo, mientras a los jóvenes creen que se les contenta con placebos de dudosa calidad, el socialismo firma por ellos unas hipotecas que no tardarán en pasarnos factura. Es decir, no sólo nos quieren mantener callados, sino que nos hacen partícipes de su incapacidad dejando de nuestra cuenta los frutos de su nefasta gestión: un ente público plagado de funcionarios y altos cargos con más sueldo que competencias, un sistema de pensiones que niega el ciclo demográfico, un modelo productivo estancado por su falta de innovación, una democracia candente donde el "todo vale" ha superado a la convivencia.

¿Y qué haremos nosotros dentro de veinte años? Veamos la situación. Debido a la política zapateresca de "escurrir el bulto", tan bien seguida por Felgueroso y por Areces, se está dejando para mañana lo que se debe de hacer hoy. Es decir, cuando los que mandemos seamos los que hoy somos jóvenes, tendremos que lidiar varios frentes. Por ejemplo, si siguiesen gobernando los mismo, seremos nosotros quienes reformaremos la Constitución, quienes modernicemos el sistema de pensiones, quienes tendremos que hacer frente a los problemas endémicos del sistema de la Seguridad Social, quienes pelearemos el siguiente proceso estatutario, quienes nos enfrentaremos al desmantelamiento total de las cuencas mineras cuando llegue el fin de sus subsidios, quienes habremos de impulsar un nuevo modelo agrario por el fin de los fondos europeos. Esta es nuestra realidad, la realidad política de las personas que hoy tenemos entre veinte y treinta años, si no se produce un cambio radical en la manera de gobernar.

Pero no quiero que me malinterpreten. No es miedo a ser una generación elegida para el cambio social de nuestro país, al revés, es un orgullo. Sin embargo, creo que la acumulación de deberes sólo traerá el "aprisa y corriendo", ya que el que mucho abarca poco aprieta. Por eso creo que cambiando hoy, siendo joven y votando gobiernos valientes y realistas, mirando a nuestro futuro y actuando en consecuencia, podremos salvar la sociedad que construiremos, los gobiernos que nos tocarán votar y, a algunos, dirigir. No es cobardía, son ganas de hacer las cosas bien y de poco en poco; aún así, el trabajo que de manera natural nos va a tocar no es ni mucho menos menor, pues de lo dicho arriba mucho nos quedará por hacer.

Es por todo esto que hoy creí correcto escribir sobre la realidad que nos espera a tantos jóvenes. Dejarme de rodeos. Hoy tenemos gobiernos que adoran el acomodo: dirigentes a los que regalaron una transición y se niegan a empezar otra por pura comodidad. La juventud debe protestar y pedir valentía, hablar de futuro y empezar a construirlo. Realmente somos, y no de una vacía manera metafórica, el futuro.



Andrés Ruiz.


miércoles, 28 de abril de 2010

Triste de necesidad


Sólo la subversión de todo tipo de valores y de símbolos a la que se dedica el PSOE puede dar a luz algo tan siniestro para nuestra cultura: la utilización en el Senado de las lenguas cooficiales, mediando traducción simultánea. Al frente, ¡cómo no!, Leire Pajín: adalid contra la causa centenaria de la Hispanidad.


Ya sabíamos que la gente de ZP no tiene respeto por nada, es más, todo aquello que hacen es un mero truco para arrancar de la sociedad todo lo que huela a común, a unión, a España. Lo que no podíamos imaginar, y mucho menos con la que está cayendo, es que ahora iban a tomarla con el símbolo de la unión entre todos los españoles: su lengua. Aquella que surcó el Atlántico con Colón a la cabeza, aquella que engendró a El Quijote, aquella en la que Lorca y Machado apoyaron sus versos, aquella... Puedo seguir, sin embargo, creo que no hacen falta explicar los motivos por los que estoy orgulloso de hablar el castellano.

"¿Y por qué negarse a que se hable Euskera o Gallego en el Senado?", preguntarán cuando nos neguemos los retrógrados derechistas a tal ofensa. Pues bien, me niego a que en la Cámara Alta de un país como el nuestro, con una lengua universal, se tengan que utilizar traducción simultánea como si del Parlamento Europeo se tratase. Desde el respeto absoluto y el cariño a las lenguas cooficiales, las cuales enriquecen el País culturalmente, no podemos tolerar que se cuestione la hegemonía del castellano como lengua común a todos, pues esto es un orgullo con el que no todos los países cuentan, como es el caso de Bélgica.

No quiero acabar, sin volver a mostrar mi asombro. Tenemos una lengua que es un orgullo, que es nacional, que es común, y que ha aprendido de sus hermanas catalana, gallega y valenciana. Una lengua que mira con asombro el misterio del euskera. Una lengua, la única, que rivaliza con el inglés en cuanto a universalidad. Sin embargo, triste es ver cómo intentan hacerla provinciana, pobre, carca y conservadora. No es así: el español es universal, rico, moderno por su contínuo movimiento y, por supuesto, progresista (en el buen sentido de la palabra) por su cambio permanente.


Desgraciadamente parece que llegará el día en que el nieto adoctrinado por el nacionalismo preguntará al abuelo: "¿Y cómo sonaba este poema en la lengua de Machado?".


Triste de necesidad.

domingo, 21 de febrero de 2010

A Jordán

A nuestro nuevo amigo Jordán, presidente del Conceyu de la Mocedá de Xixón:

Querido Jordán, el otro día decidiste salir en prensa para dar tu toque de autor a la libertad de expresión. Como buen demócrata que eres opinaste, pues es tu derecho, y decidiste soltarte la melena para decir que en la universidad no deberían tener cabida los actos políticos, a lo que yo te pregunto: ¿en qué lugar mejor? ¿quizá en alguno de los fríos sótanos donde se reune la disidencia cubana? Seguro que allí las palabras retumban y se aprecia mucho mejor el calor humano, pues es literalmente calor humano, sin occidentales estufas ni lujos burgueses heredados del amigo yankee.
Estarás conmigo en que indicar dónde se puede debatir de política debería provocar, al menos, pudor en quien tiene tan estrechas relaciones con la hija de un dictador como Fidel Castro. Pero supongo que, en el entorno donde te mueves, criticar una conferencia política por el mero hecho de ser en las aulas de nuestra universidad es algo de suspicacia en un político joven como tú; tan joven que ni recuerda aquellos años mozos en los que López Aguilar iba a hacer mítines a la facultad de derecho. Sin embargo, creo que ese olvido no es por tu juventud (pues dicho mitin fue hace un año y yo, que soy aún más joven, lo recuerdo) sino por una preocupante e involuntaria memoria selectiva. ¿No es así, querido Jordán? Porque de lo contrario quizá cabría pensar en un doble rasero por parte del CMX a la hora de emitir sus opiniones. Pero sabes que yo creo en tu innata imparcialidad.
Aún así yo te digo, querido Jordán, no te preocupes por los fascistas como nosotros a los que se les ocurre organizar una conferencia de un ex-presidente de gobierno. ¡Claro que no! Tú preocúpate por preparar la transferencia corriente a la familia Castro, no ocurra que se vaya al garete ese paraíso de las libertades, y para tí vacacional, que es la vieja y maltratada Cuba.

lunes, 18 de enero de 2010

Una de Franco, vuelta al NO-DO


Cuenta ya la historia que, hace décadas, cuando la prole iba al cine a ver una de romanos tenía que aguantar primero una de franquistas. Cuenta también la historia que había, naturalmente, una izquierda a la que esto le molestaba mucho pero, como no tenía voz, nadie la escuchaba. Finalmente, cuenta hoy el periódico, que esa misma izquierda cambió tanto que un día decidió que aquella historia de franquistas quizá podía serle útil.


Parece que los inquilinos del ayuntamiento de Gijón no se cansan de hacer propaganda con el dinero de todos, ¡y con la que está cayendo!. La cuestión es que al equipo de gobierno se le ha encendido la bombilla y ha decidido proyectar, al comienzo de una obra en el Jovellanos, un vídeo en el que la alcaldesa nos cuenta las maravillas del remodelado teatro. Maravillas que presenta como un indiscutible regalo que nos hacen, pagado a escote pericote, el de la ceja y nuestra querida alcaldesa. Nada más lejos de la realidad.


No cabe decir que cualquier gobernante con dos dedos de frente hubiese lavado la cara del teatro; no cabe decir que el dinero, al venir de impuestos, lo pagamos todos. Sin embargo, es más fácil fundirse el "parné" del personal y luego contar en el NO-DO del siglo XXI que son muy majos y altruistas, interpelando al de la butaca con la pregunta: "¿A que nos ha quedado mono?".


Creo que Franco estará contento de que su idea aún se utilice. Sólo queda por solucionar un problema y es que, hoy en día, el pueblo sí tiene voz, y el otro día la utilizó. ¡Vaya si la utilizó!.