jueves, 3 de diciembre de 2009

Creer en cualquier cosa


Según Chesterton "cuando el hombre deja de creer en Dios empieza a creer en cualquier cosa". Esta frase parece ser piedra angular del proyecto de ingeniería social del PSOE, pues no hay nadie más interesado en que se cumpla la máxima del escritor londinense que ellos. Por eso, ayer decidieron respaldar la proposición no de ley para la creación de una nueva legislación sobre "libertad" religiosa, impulsada por ERC y con la complicidad de los tribunales europeos. En ella podemos encontrar, como apartado más significativo, la prohibición de los crucifijos en las escuelas.

Esta propuesta nace, como ya dije, de la máxima de Chesterton; pues es necesario extirpar de raíz el corazón cultural de Europa, que no es otro que el cristianismo representado en forma de madero. Necesita el socialismo eliminar vestigio alguno de aquella religión, aún seguida por muchos, que dio fuerza moral a Europa para su expansión; que engendró a una Iglesia Católica que se mantiene inquebrantable a sus ideas; que extirpó de Occidente el comunismo cuando ningún dirigente político pudo hacerlo. Un cristianismo que se ha erigido como verdadero grupo antisistema, poniendo en tela de juicio el progreso homicida que algunos llaman derechos. Un cristianismo que, a ojos de la biblia socialista, es ya un núcleo socialmente peligroso.

Por eso, eliminar al Cristo del madero es esencial para la progresía, creyentes únicamente en la divinidad humana. Divinidad que el escolar puede encontrar absurda si, entre clase y clase de Educación para la Ciudadanía, levanta la mirada y fija sus ojos en los ojos misericordiosos del Cristo agonizante.



Andrés D. Ruiz.