jueves, 12 de noviembre de 2009

El muro de la vergüenza


Decía Kennedy, un 26 de junio de 1963, "Ich bin ein berliner" mientras la gran caja de resonancia que es el mundo libre amplificaba esas palabras para la posteridad. Sin embargo, en ese discurso encontramos un pequeño fragmento que es mucho más importante para la humanidad y la estabilidad de occidente, una objetividad tan evidente y tan abrumadora que creo digna de reproducir. "La libertad afronta dificultades y la democracia no es perfecta, pero nunca hemos tenido que levantar un muro para impedir que nos abandonen", decía el ya fallecido presidente.

Se trata de una frase con un contenido tan demoledor que debe marcar, si no lo marca ya, la superioridad tanto moral como política sobre aquella utopía empobrecedora y genocida que es el comunismo. Es el argumento final, pronunciado 30 años antes de la caida del comunismo, para todos aquellos que lleven por insignia la libertad de pensamiento.Es la voz de la democracia.
Termino diciendo: nunca hemos tenido que levantar un muro para que no nos abandonen.


Ellos no pueden decir los mismo.
Andrés D. Ruiz

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